
Cuando te hagas a la mar
le pondré frenos al viento,
colgaduras a la playa,
brújula a los elementos.
FERNANDO VILLALÓN
SOLTANDO AMARRAS
Aunque haya mejorado en 1,4 puntos respecto al año anterior, los índices de lectura de los españoles sigue muy lejos de la de nuestros vecinos europeos (56,9 por ciento frente al 70 por ciento), lo que nos sitúa en el furgón de cola: razón para que se enfoquen soluciones desde una perspectiva de Estado, y no en base a criterios oportunistas, ya que los lectores no se improvisan, sino que son el resultado de una acción eficaz de los poderes públicos en temas como la promoción del libro y la formación ciudadana.
Entre los datos, que con motivo de la Feria del Libro han sido divulgados por la Federación de Gremios de Editores, entre los que destacan, para satisfacción de la ministra Aido que las mujeres leen más que los hombres, y los jóvenes más que los mayores, a pesar de la creencia contraria; siendo la novela el género más atractivo y el entretenimiento, el motivo principal por el que leen los españoles. Por comunidades autónomas, Madrid se sitúa a la cabeza con un 65,7 por ciento, lo que se acerca a los parámetros internacionales.
En otro orden de cosas, el anuncio del arribo al puerto de Bilbao del Juan Sebastián de Elcano, por lo que entraña, es una magnífica noticia para las Letras del Mar.
MANUEL MAESTRO Director
NOTICIAS
EL CONCELLO PREPARA "ABRIR FERROL AL MAR"

La iniciativa contempla vincular el Arsenal y el barrio de A Magdalena, dos piezas que optan a Patrimonio Mundial. El ministerio autorizará a técnicos municipales a que analicen cómo se puede permitir el paso por la muralla. El Concello de Ferrol ha iniciado el estudio que presentará ante el Ministerio de Defensa para reformar la pieza esencial que permitirá la apertura: el muro del Arsenal, que ciega una parte de la ciudad por la avenida de Irmandiños. Son unos 700 metros lineales de tapia blanca con una considerable altura (entre 5 y 6 metros). Hay varias fórmulas en estudio para determinar qué se hace con el muro, ya que hay partes con verjas, otras retranqueadas, otras con menos alturas, partes visitables, otras protegidas, o abiertas.
RÉPLICA BARCO ARGONAUTAS ZARPA DE GRECIA A VENECIA

La réplica del "Argo", el legendario barco en el que el príncipe Jasón y los 50 argonautas emprendieron hace 3.500 años la busca del "vellocino de oro", zarpó desde el puerto griego de Volos, pero con rumbo a Venecia ya que complicaciones políticas han impedido reproducir la mítica ruta original. "Finalmente lo logramos y navegamos lejos de todo", declaró a Efe a bordo del "Argo", en su primera jornada de travesía, el almirante Apostolis Kurtis, jefe de este proyecto que comenzó hace ocho años."No es lo que soñamos pero ya que no podemos seguir la ruta de Jason, iremos en sentido contrario", dijo Kurtis, presidente del Instituto de Investigación para la Construcción de Barcos de la Antigüedad. La reproducción del viaje de Jasón desde Yolcos (actual Volos) hasta las costas de Poti, en Georgia, no fue posible debido a que las autoridades turcas no se comprometieron a brindar protección en sus aguas territoriales. La embarcación, con 50 remeros y una vela, recorrerá de 10 a 15 millas marinas cada día, con escalas en 37 puertos, hasta llegar a Venecia alrededor del 12 de agosto, después de pasar por Albania, Croacia, Eslovenia e Italia, y cubrir una distancia de 1.200 millas marinas.
La réplica está completamente fabricada de madera, con 5.000 clavos y un mástil, al estilo de los tiempos de Homero. Tiene una eslora de 27.5 metros y cuatro de manga, y en su construcción se empleó la madera de 40 árboles de la región. Kurtis y sus colaboradores trabajaron durante tres años en la construcción del "Argo", con el mismo material utilizado entonces y según la técnica sacada de documentos y relatos de la época. Los jóvenes, que se han venido entrenando desde hace más de un año, van sentados 25 por cada costado en banquillos de madera y sólo beben líquidos y comen algo ligero, como lo hacían los antepasados. Kurtis explicó que en este tipo de naves no se llevaba mercadería, sino que servían como "barcos exploradores" y que cada noche lo arrastraban con cuerdas a la orilla de una playa para descansar. El proyecto "Argo" pretende simbolizar la civilización, la paz, la amistad, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos mediterráneos y del mar Negro.
MURUBE CON EL "ANDALUCÍA" DARÁ VUELTA AL MUNDO

El galeón "Andalucía", una réplica de las naves del siglo XVII que dará la vuelta al mundo dentro del proyecto "Guadalquivir, río de historia", llevará en el espejo de popa una imagen de la Esperanza de Triana de Sevilla, hermandad de la que este año se cumple el 400 aniversario de su fundación. Los galeones de la época siempre llevaban una imagen de una virgen en la popa, y se ha decidido poner la Esperanza de Triana por la vinculación de esta hermandad con el mar y por el cuatrocientos aniversario de su fundación, dijo a Efe Juan Salas, presidente de la Fundación Nao Victoria, que promueve el proyecto. El galeón, que tendrá 45 metros de eslora y doce de manga (anchura), tendrá todo el mobiliario igual que los de la época gracias al documento "El álbum del marqués de la Victoria", que recoge "con todo grado de detalle" desde la mesa del comandante al lugar donde dormían o los útiles de comer y de pesca. El barco, que visitará 22 países, zarpará de Sevilla en Navidades de 2009 y volverá en verano de 2011 tras pasar seis meses en la Expo Universal de Shangai. El galeón compaginará los instrumentos de navegación de la época con la más moderna tecnología actual, para lo que se firmará un convenio con la Consejería de Innovación, y aunque el casco será de fibra recubierta de madera, lo que los visitantes verán será una "réplica exacta" en cuanto a velas, palos o cabos. La tripulación será de 43 personas al mando, en principio, del marino mercante sevillano Manuel Murube, que también fue el capitán en la travesía de la "Nao Victoria", y se podrán embarcar otras 17 personas entre invitados e investigadores de distintas disciplinas.
EL REGISTRADOR DE NAUFRAGIOS

En un recorte de periódico los buzos de la escuela Technical Diving agradecen "a Olegario, un pescador de la zona, sus indicaciones" para descubrir la tumba del acorazado Cardenal Cisneros, hundido en la ría de Muros el 28 de octubre de 1905 durante unas maniobras, sólo tres años después de entrar en servicio. Lo encontraron hace dos años. José López, Olegario, como lo conoce todo el mundo en la Costa da Morte por su abuelo, faenaba desde 1970 entre los restos del Cardenal Cisneros. "Me llevó más de un día encontrarlo. Me hinché a pescar mero, como en el petrolero Bonifaz". Los actuales barcos van cargados de tecnología. " Los bancos de peces buscan refugio en los pecios y cuando te encontrabas uno eras afortunado. Lo marcabas con dos señales visuales de tierra y echabas las redes cuando no había nadie. El mar es un mundo de pillos, incluso te daban señales falsas". José López embarcó con 14 años. Lo que conseguía sonsacar a los marineros experimentados lo apuntaba en una libreta. Al llegar a tierra, en vez de correr como todos a la taberna, se encerraba en la caseta de su casa de Sardiñeiro (Fisterra) para pasar las notas a los mapas. José López, el patrón del Jordi, ha puesto latitud y longitud a cada barco que ha naufragado en la plataforma continental (15 millas) desde Estaca de Bares hasta A Guarda. "No creo que se me escape ningún naufragio de los que ha habido en Galicia. También tengo muchos localizados en el Cantábrico y en Portugal porque trabajé un tiempo en San Vicente". Esa información hace un tiempo valía un dineral. "Ahora en cualquier carta electrónica te vienen, aunque no sabes de qué barco se trata. Y la sonda tampoco te dice si es piedra o hierro lo que hay en el fondo".
No hay sónar más fiable que Olegario. No hay investigación submarina en la Costa da Morte que no pase a sondearlo. "Yo colaboro siempre que no sea para expoliar, como sucedió con el Douro", un barco inglés que naufragó frente a las costas de Laxe en 1882. El saqueo de 437 kilos de oro (20.000 monedas) se vio en el documental El oro de los abismos, emitido por La noche temática de TVE en 1997. Olegario tiene 66 años. Está harto del mar, pero no de los mapas. "Cuando me jubilé decidí ponerle a cada barco su historia y las causas del naufragio. Doné un mapa al Club Náutico de Corcubión y llegaron a ofrecer 500 euros por él. Podían haber venido aquí...", añade con una carcajada. "En Galicia hay unos mil barcos hundidos. Desde submarinos hasta los 28 buques de la Flota de Padilla, de la Armada Invencible, que se hundieron en 1596 en la ensenada de Sardiñeiro cuando intentaban refugiarse del temporal. Hay muchos de madera que ya no aparecen en el sónar". En el mapa de Olegario sí están. Y, como escribe cuando termina un mapa, "todo lo que aquí está escrito puede ir a misa".
MINAS DE LAS MALVINAS ACABARON EN ALMERÍA

La guerra de Las Malvinas, salpicó de alguna manera a la provincia almeriense después de que en la primavera del año 1982 un grupo de personas posiblemente en connivencia con los servicios de inteligencia de Argentina consideraran durante la breve contienda con Gran Bretaña sabotear el Peñón de Gibraltar colocando dos minas submarinas para que explotaran en una fragata atracada en el puerto gibraltareño. Estas minas submarinas, de origen italiano fueron enviadas por valija diplomática hasta la embajada argentina en Madrid. Una vez abortada la operación y detenidos en la provincia de Málaga los cuatro activistas del comando por la Policía en un servicio controlado por los servicios españoles de inteligencia militar, las minas submarinas fueron explosionadas en el campo de maniobras del campamento Álvarez de Sotomayor de Viator. Por razones de estado- secretos de guerra- así se clasificó entonces el asunto, el suceso no se conoció en nuestro país hasta años más tarde. El intento de "sabotaje" pese al riesgo de materializarse fue calificado por especialistas en el tema como de una autentica chapuza.
ESPAÑA UN ESTADO CON FLOTA MÁS SEGURA Y MEJOR CALIDAD

España mantiene su posición en la “Lista Blanca” de banderas, según las listas que ha adoptado el Memorando de París (PMoU) en la 41ª reunión de su Comité celebrado en Loutraki (Grecia) y que publicará en el Informe Anual de 2007. Éste incluye las nuevas Listas Negra, Gris y Blanca, así como la clasificación de las Organizaciones Reconocidas. La Lista Blanca del PMoU agrupa a las flotas de mayor calidad y menor índice de buques detenidos. Nuestro país figura por delante de banderas como Bélgica, Rusia y Estados Unidos. Las listas entrarán en vigor a efectos de selección de los buques a partir del día 1 de julio del año en curso. El Memorando de París es un Acuerdo alcanzado entre las Autoridades Marítimas de veintisiete Estados, entre ellos España, y la mayoría pertenecientes a la Unión Europea, que tiene como objetivo la eliminación de los buques subestándar y la mejora de la seguridad marítima y la protección del medio marino, mediante la inspección y control de los buques extranjeros que hacen escala en puertos de dichos Estados miembros.
EFEMÉRIDES JULIO 2008
ÚLTIMO GALLARDETE AZUL

En la época de la navegación a vela, los capitanes se cotizaban muchísimo por el tempo en que conseguían llevar sus barcos de una a otra orilla, ya que los resultados económicos del viaje dependían de ésta circunstancia. En la era del vapor, las naves más rápidas comenzaron a conocerse como “Gaviotas del océano” o “Galgos de los mares”, dando origen a una distinción honorífica que llegó a convertirse en un prurito nacional de hegemonía marítima mercantil. La misma se remonta a principios del siglo XIX, y consistía en la facultad concedida a los buques de alto bordo, que invirtieran menos tiempo en la travesía entre Australia y Europa, de poder izar en su palo mayor un gallardete azul, con independencia del aparejo y tonelaje que tuvieran, atendiéndose solo a las fechas de partida y de llegada.
En cuanto al Grimpolón Azul del Atlántico, referido a la era del vapor tenemos que, a partir de 1838, el británico a ruedas Sirius lo consigue con una travesía de 18 días en cada no de los viajes dirección oeste y este, y el Great Western, de la misma nacionalidad y tipo de propulsión, lo reduce a 13 y 12 al año siguiente. En 1840 entra en escena la Cunard con su Britannia que la efectúa en algo menos de 10 singladuras, con un promedio de 11 nudos en dirección este, manteniéndolo los ingleses hasta que en 1850 se lo arrebata el estadounidense Pacific que alcanza una media de 13 nudos. En 1856 retoma la primacía del inglés Persia que raya los 14 nudos, entrándose en una etapa en la que parece haberse alcanzado el techo en lo que a velocidad se refiere, debiendo pasar un cuarto de siglo para otorgarse un nuevo “Ribbon blue” al Servia de la misma nacionalidad que viaja a 17 nudos, momento en que se dispara la competencia, botándose grandes paquebotes como el Oregón que saca los 18 nudos. Diez años después los ingleses revalidan la marca con los 22 nudos del Lucania; entrando a finales de siglo en liza los alemanes que consiguen el grimpolón con los 22,5 nudos del Kaiser William der Grosse en 1898, lo que es mejorado en 1900 por el Deutschland que en su viaje de Hamburgo a Nueva York bate el record con 23,5 nudos, ante el asombro de los hombres de la Cunard que los desplazan, nuevamente en, 1907 con el Luistania que logra media milla mas por hora; lo que refrendan con los 26 nudos del Mauritania, con lo que conservaron la plusmarca hasta terminada la Guerra Europea.

En 1929, recuperada Alemania de las heridas de la contienda, el Bremen da 28 nudos en su viaje de Cherburgo a Nueva York. El buque alemán sigue siendo el galgo del océano, hasta que en 1933 el italiano Rex, en cuatro días y catorce horas, realiza su travesía Gibraltar Nueva York, resultando una velocidad promedio de 29 nudos. En 1935 entra Francia en el pugilato con el Normandie que, con 30,3 nudos, desplaza al italiano, siendo a su vez superado por el Queen Mary que, con 30,6 nudos, se mantiene imbatible desde 1938, en un periodo de guerra en el que entra en letargo la competición, el United States con sus 35,60 nudos bate en 1952 todas las marcas conseguidas hasta la fecha, haciendo posible que la travesía del Atlántico se efectúe en tan solo tres días: algo que, cuatrocientos cincuenta años antes, le había costado a Colón setenta días, y a nosotros solo nos cuesta siete horas de avión.

NACE POPEYE
01-07-1929
Nace Popeye el marino, uno de los personajes más famosos del cine de dibujos animados.
ODISEA DEL EXODUS
18-07-1947
Un grupo de judíos alemanes intenta llegar a Palestina a bordo del Exodus.
ROBERT FULTON REALIZA PRUEBA DE SU BARCO DE VAPOR
20-07-1807
El ingeniero estadounidense Robert Fulton realiza en el puerto de Nueva York la primera prueba de su barco de vapor.

DERROTA DE NELSON EN TENERIFE
25-07-1797
Horacio Nelson pierde un brazo y es derrotado durante su ataque a Tenerife.
INGRESA TOFIÑO EN LA ARMADA
28-07-1757
Procedente del Ejército, ingresa en la Armada el que sería gran hidrógrafo Vicente Tofiño.
PARTIDA DE LA EXPEDICIÓN MALASPINA
30-07-1789
Mandadas por Alejandro Malaspina, parten de Cádiz las corbetas Descubierta y Atrevida para la comisión científica que les llevó a las posesiones españolas y países remotos.
LETRAS DEL MAR EN LA FILATELIA
GEORGES SIMENON

En 1927, Georges Simenon descubrió La Rochelle y con ella la mar, y en 1928 (Hace 80 años), el magnífico autor de obras de tipo policiaco, inició un largo viaje en gabarra, en el que empezó a conocer a fondo la mar y la navegación, que a partir de entonces iban a ser unas constantes en su vida.
Nacido en Lieja en 1903, aprendió a leer con 3 años y en 1908 (Hace 100 años) comenzó sus estudios primarios, donde siempre fue uno de los primeros de clase, hasta que en 1918 (Hace 90 años) con 15 años de edad dejó sus estudios y trabajó de panadero y de vendedor de libros, y cuando tenía 16 años empezó a escribir en periódicos locales, donde aprendió a redactar, se interesó por las investigaciones policíacas y escribió muchos artículos bajo el seudónimo G.Sim. En 1929 decidió emprender un viaje por los canales de Francia, para lo que consiguió un barco en el que vivió hasta 1931. Fue en el verano de 1929, cuando al navegar por el Mar del Norte se le averió el barco y tuvo que repararlo, y mientras el barco era reparado, Simenon se instaló en una gabarra abandonada donde nació su héroe el "Inspector Maigret"; policía capaz de resolver los más intrincados casos gracias a su intuición, y al conocimiento del perfil psicológico y las motivaciones de los delincuentes, que a partir de 1931 apareció en novelas y narraciones cortas. El propio Simenon lo describe así:
“Esa gabarra, en la que coloqué un gran cajón para mi máquina de escribir y una caja algo más pequeña para mi trasero, iba a convertirse en la cuna de Maigret. ¿Me disponía a escribir una novela popular como las demás? Una hora después, vi que empezaba a perfilarse la mole poderosa e impasible de un tipo que me pareció que sería un comisario aceptable. A lo largo de ese día fui añadiendo algunos accesorios: una pipa, un sombrero hongo y un grueso abrigo de cuello de terciopelo. Y le concedí, para su despacho, una vieja estufa de hierro colado.”
En 1932, Simenon inició una serie de viajes para realizar reportajes sobre África, Europa Oriental, la Unión Soviética y Turquía, y después de una larga travesía por el Mediterráneo, se embarcó en un viaje alrededor del mundo entre 1934 y 1935. En sus escalas efectuó muchos reportajes, realizó gran cantidad de entrevistas y tomó muchas fotografías. En 1945, se fue a vivir a los Estados Unidos, en 1955 regresó definitivamente a Europa, y falleció en 1989 en Lausana, Suiza.
Sus obras fueron publicadas en 44 países y traducidas a 55 idiomas, alcanzaron un gran éxito en Europa y Estados Unidos, y su efigie o la de Maigret, han sido inmortalizadas en sellos de Bélgica, Francia, Nicaragua, San Marino y Suiza, entre otros países.
LIBROS PARA EL VERANO

BLAS DE LEZO "EL MALQUERIDO"
ALONSO MENDIZABAL, Carlos
Blas de Lezo, vencedor en veintidós batallas navales, en las que perdió una pierna, un ojo y la movilidad de un brazo, fue el héroe merecedor de los más altos honores y dignidades que España debió ofrecerle. Sin embargo, el viejo rey loco Felipe V, después de que Blas de Lezo derrotara a los ingleses, le destituyó ingratamente de sus cargos, a petición del virrey Eslava, a pesar de haber sido el verdadero artífice de la gesta más brillante de la Historia Naval. Por el contrario los ingleses, sus eternos enemigos, respetaron su nobleza y admiraron su ingenio apodándole, "el marino que surgía de entre la niebla". Blas de Lezo murió a los 53 años, pobre y menospreciado, sin que la patria haya mostrado gran entusiasmo en reconocer sus enormes méritos en su defensa y favor.

PATRONES DE YATE. ADAPTADO AL NUEVO PROGRAMA DE LA O.M.DE 26 DE OCTUBRE DE 2007
JANSEN, Carl
Seguridad: Programación; Estabilidad y flotabilidad; Maniobras; Equipo de seguridad; Emergencias en la mar; Procedimientos de seguridad; Primeros auxilios; Propulsión mecánica (Sistema eléctrico; Averías de la instalación; Cálculo del consumo total y autonomía; Anomalías en el funcionamiento). Navegación: Conocimientos teóricos; Conocimientos prácticos y trabajos sobre la carta náutica; Meteorología y Oceanografía. Radiocomunicaciones. Legislación. Bibliografía.

LOS MARES DE WANG
MARTINEZ, Gabi
El autor narra el viaje que hizo por la costa china junto a su traductor Wang, un veinteañero del interior que jamás había visto el mar, y nos conduce en su periplo hasta las orillas de una realidad aparentemente remota, pero inevitablemente inmediata. Nos asoma a lo inminente a través de Wang, un chico educado en los valores comunistas que descubre una China inesperada que le perturba devastadoramente. Desde la frontera con Corea del Sur hasta Vietnam, nos muestra la vida en la región China que está cambiando el mundo. Del legado alemán en la olímpica Quingdao a la desbritanización de Hong Kong; de los casinos de Macao a los canales de Suzhou; de los rascacielos de Shanghai a las playas de la Isla de los Mares del Sur. Más allá de la mera observación, Gabi Martínez se acerca a la gente, se sumerge en los ambientes, acepta la compañía de los sujetos más extravagantes, alterna los más variados medios de transporte, frecuenta casinos y playas, para ofrecer un libro sincero, inteligente y profundo que nos aboca a una intensa reflexión sobre los aspectos más sustanciales de nuestra vida individual y colectiva. O cómo un país estalló ante Wang .
LOS NIKOLAIDIS
QUINTANA, Josep M.
En el siglo XVIII, los afanes expansionistas de las grandes potencias europeas fijaron los ojos en la isla de Menorca. Los Nikolaidis es la historia de una familia de marinos y comerciantes griegos que se trasladó a Mahón atraída por las medidas proteccionistas del gobierno británico. Con paciencia, tenacidad y ambición, consiguió sobrevivir a la agitada vida política de la isla y penetrar en el mundo exclusivo de una burguesía comercial cada vez más poderosa. Aprovechando que la ciudad vivía el punto álgido de su vocación europea, los Nikolaidis, a lo largo de dos generaciones, atravesaron el Mediterráneo de uno a otro confín, como piratas o como comerciantes legales, y crearon empresas, se transformaron en banqueros y descubrieron el valor de la política para transformar la sociedad de acuerdo con sus intereses.

REDBURN. SU PRIMER VIAJE. RECUERDOS Y CONFESIONES DEL HIJO DE UN CABALLERO, ENROLADO COMO MARINERO EN LA MARINA MERCANTE
MELVILLE,Herman
El joven Wellingborough Redburn, "hijo de un caballero" a quien circunstancias adversas han envuelto en "el sabor y el aroma de la pobreza", decide afrontar su destino y satisfacer su espíritu aventurero haciéndose a la mar. Enrolado como grumete en un buque mercante, zarpa de Nueva York rumbo a Liverpool, sin un centavo en el bolsillo y con una vieja chaqueta de caza que le convierte en el hazmerreír de la tripulación. Su buena educación, su moralidad puritana y su fragilidad física no le ayudan precisamente a adaptarse a las duras condiciones de la travesía, en la que, uno a uno, van cayendo todos sus "sueños de gloria juveniles". Gracias a su experiencia, no obstante, acaba conociendo los absurdos parámetros de la realidad, "pues hasta que no se sabe todo no se sabe nada, razón por la cual nunca llegamos a saber nada". Redburn (1849), hasta hoy inédita en español, es la cuarta novela de Melville, un relato iniciático en el que el autor recreó su primer viaje como marinero, alejándose de los escenarios remotos y románticos de sus primeras obras. Pero constituye además una ensayo de todo lo que vendría después: el reportaje puntilloso y humanista de Chaqueta Blanca, la atmósfera diabólica de Moby Dick, la elegía del "marinero bonito" de Billy Budd... y esa melvilleana visión del "espectáculo real" como una misteriosa trama de incertidumbres y secretos, que exige de nosotros, tantas veces sin retribuirnos, un compromiso incondicional .
CUENTOS DEL MAR. RELATOS, POEMAS Y CANCIONES DE MAR
EDENS, Cooper (comp.)
La leyenda de la Atlántida. La Morsa y el Carpintero. El Pirata Barbanegra. Peter Pan. Simbad el Marino. El monstruo del lago Ness. Bajo el muelle. La hora en que llegue el barco. 20.000 leguas de viaje submarino. Historia de Piratas. El viejo y el mar. Margarita. Tres hombres en una tina. Los Patitos. La canción del viejo marinero. ¿Adónde van los barcos? La canción de la noche en el mar. Puff el dragón mágico. Ronda de niños. Leif Ericsson, hijo de Eric el Rojo. Fiesta en el mar. Jasón y los argonautas. Los niños del agua. Sobre dos muchachitos. Velas y vientos cumplan mi deseo... Canción del pirata. Por qué el mar es salado. En 1492. La sirenita. Moisés divide el mar Rojo. La bella Lola. Botella al mar. Quién puede navegar sin viento. Popeye el marino. Mi cama es un velero. Poseidón, el dios del mar. Elogio de la navegación. Moby Dick. Olas gigantes. Robinson Crusoe. El guardiamarina Hornblower. El "insumergible" Titanic. El baile de la langosta. La isla del tesoro. La niña que se va al mar. El pescador y su mujer. Yo en el fondo del mar. El Pequeño Bocina. Pinocho. Elegía del niño marinero. El Barquito Chiquitito. El libro recoge desde canciones y poemas hasta cuentos y fragmentos de novelas de autores como Carroll, Barrie, Dylan, Verne, Stevenson, Hemingway, Rubén Darío, Coleridge, Gabriel Mistral, Díaz Marrero, Kingsley, Ausiàs March, Espronceda, Andersen, Benedetti, Lerner, Poltarnees, Melville, Bécquer, Defoe, Forester, Alberti, Grimm, Storni... ilustrado magníficamente a todo color.
LEYENDAS DE LOS SIETE MARES
ERNEST HENRY SHACKLETON

No se puede negar que Shackelton era un inepto para la mayor parte de las situaciones de la vida cotidiana, cuentan quienes lo conocieron. Pero tenía un talento, casi podría hablarse de genio, que consistía en su capacidad de liderazgo para conducir a un grupo de hombres en situaciones extremas, de arrancarles a los otros un límite de resistencia que ellos mismos ignoraban. Uno de ellos dijo de Shackelton: “Para la dirección científica, denme a Scott; para un viaje rápido y eficaz a Amundsen, pero cuando estén en una circunstancia desesperada, cuando parezca que ya no existe salida, arrodíllense y recen para que venga Shackelton”. Años más tarde de la travesía del “Endurance”, Shackelton le escribía a su mujer: “A veces pienso que no sirvo para nada que no sea estar en regiones salvajes e inexploradas con otros hombres”.
Hijo de un médico de clase media irlandesa y alumno de una escuela privada prestigiosa, a los dieciséis, con ganas de epopeya, Shackelton se enroló en la Marina mercante británica. Pero el desarrollo progresivo de esa carrera no tenía emoción alguna para su personalidad inquieta. En 1901, cuando ya era tercer oficial de una importante naviera, se anotó como voluntario en el “Discovery”, la expedición antártica a cargo de un famoso explorador, Robert Scott, que llegó a mil trescientos kilómetros del Polo, más cerca de lo que cualquiera había llegado. En 1904 se casó con Emily Dorman, hija de un abogado que lo superaba en posición. Ernest ansiaba ofrecerle a su esposa un nivel de vida como ése en el que se había criado. Pero fracasó en el periodismo, en los negocios y en la política. Por eso, a comienzos de 1907 se propuso liderar la primera expedición que tenía como objetivo explícito el Polo. Después de siete meses de preparativos, con lo aprendido en el “Discovery”, Shackelton consiguió disponer del “Nimrod”. A bordo llevaba diez caballos manchúes y nueve perros. Con tres compañeros y un sinfín de peripecias llegó a ciento sesenta kilómetros de su meta, pero debió retroceder y abandonar la travesía por falta de alimentos. Si sobrevivieron, se debió a la carne fresca de los caballos, que les permitió evitar el escorbuto. A su regreso con gloria a Inglaterra, convertido en héroe nacional, Shackleton se aproximaba a sus sueños al ser nombrado Sir. Durante un tiempo vivió de esa gloria. Publicó un libro, El corazón de la Antártida, y se dedicó a dar conferencias. Apremiado económicamente, convirtió el “Nimrod” en museo cobrando la entrada. Pero estos rebusques le resultaban poco confortantes. En 1912 fracasó de modo fatal una nueva intentona de Scott por alcanzar el Polo. “Si hubiésemos vivido, podría contar una historia de sufrimientos, resistencia y valor de mis compañeros que habría conmovido a los ingleses”, anotó Scott. “Estas notas apuradas y nuestros cadáveres contarán la historia.” Un año más tarde, el viaje de Scott y sus apuntes eran retocados por Sir James Barrie, el autor de Peter Pan, que con su prosa efectista emocionaba a los ingleses, ahora ambivalentes con respecto a la Antártida: financiar otra expedición tenía bastante de derroche. Sin embargo, empezó a circular un folleto aspirando a la recolección de fondos para otra expedición. “Desde el punto de vista sentimental es el último gran viaje polar que pueda hacerse”, decía el folleto. “Será un viaje más importante que ir al Polo y regresar, y creo que corresponde a la nación británica llevarlo a cabo, pues nos han derrotado en la conquista del Polo Norte y en la del Polo Sur. Queda el viaje más largo e impresionante de todos, la travesía del continente.” Firmaba esta declaración, otra vez, a la carga, Sir Ernest Shackelton. Con su característica ambición, el explorador consiguió el apoyo de magnates del yute y el tabaco, de una compañía de armas de fuego y de escuelas privadas, así como de la Real Sociedad Geográfica. Además, vendió por anticipado los derechos de noticias e imagen de la expedición. Para este negocio que prometía ser suculento buscó la intervención de James Francis Hurley, un fotógrafo y documentalista fílmico australiano con más inspiración publicitaria que periodística. No cabe duda de que gran parte del mérito del registro de la epopeya que los aguardaba se debió a las imágenes que captó Hurley, lo que explicaría, más tarde, la rivalidad más que subterránea entre el comandante y el fotógrafo, no menos ansioso de fama y dinero.

Mientras Shackleton reunía provisiones, diseñaba trineos, juntaba perros canadienses y tiendas especiales, en julio de 1914 era asesinado el archiduque Fernando de Austria y se prendía la mecha que haría estallar la Primera Gran Guerra. El “Endurance” era el barco más resistente de todos los que se habían construido hasta entonces en Noruega. Según los cronistas de la época, era un elegante bergantín de tres palos. Como barco a vela, tenía su distinción. Disponía de una máquina alimentada con carbón. Medía cuarenta y cuatro metros de eslora y ocho de manga. Equipado para enfrentar los peligros del mar helado, su quilla y su proa habían sido cuidadosamente trabajadas. Las anécdotas que se cuentan acerca de la contratación de la tripulación tienen su costado humorístico. Al médico, por ejemplo, Shackelton lo contrató por su buena voz. En efecto, el médico cantaba, pero a Shackelton no le importaba que fuera demasiado virtuoso: “No me importa que no sea Caruso”, le dijo. “Pero supongo que podrá cantarles un poco a los muchachos”. Lo que a Shackelton sí le inquietaba era la futura compatibilidad entre los suyos. Con Inglaterra dentro de la guerra, el proyecto parecía no interesarle a nadie. Finalmente Shackelton congregó a la tripulación para anunciar que despacharía un telegrama al Almirantazgo poniendo la expedición al servicio del gobierno. La respuesta fue: “Adelante”. Winston Churchill, por entonces ministro de Marina, le ordenaba que la expedición siguiera su curso. El 18 de agosto de 1914 el “Endurance” zarpó de Plymouth. Después de fondear unos días en Buenos Aires, en octubre zarpó hacia las Georgias del Sur. El ánimo era óptimo. Aquellos que no soñaban con la gloria lo hacían por una paga. Navegando entre formidables placas de hielo, el Endurance empezó a adentrarse en el Mar de Wedell. Bajo vientos poderosos y grandes nevadas , el trayecto se iba volviendo cada día más lento. A los costados, orcas, focas y pingüinos contemplaban el avance del barco. En enero de 1915, el “Endurance” quedó finalmente paralizado por el hielo. Con asombro y entusiasmo, sin tomar todavía conciencia de lo que se cernía sobre ellos, los navegantes solían bajar a los témpanos, realizaban excursiones y jugaban al fútbol. A pesar de que cada tanto izaban las velas o forzaban la máquina cuando se insinuaba un estrecho canal de agua, la esperanza de mar abierto se cancelaba. Aunque Shackelton procuró comunicarse por radio con las islas Malvinas, donde se encontraban los transmisores más próximos, fue en vano. No sólo era imposible avistar tierra firme. Tampoco sabían donde estaban. Las noches, las temibles noches polares se alargaban. Ahora a Shackelton le preocupaba establecer un campamento para protegerse del invierno. Las actividades de a bordo sefueron reduciendo. Después de una excursión nocturna en trineo uno de los expedicionarios tuvo la impresión de haber estado marchando en la superficie lunar. En agosto de 1915 un diario relata: “Nuestra posición se volvió realmente peligrosa. Los grandes bloques de hielo se desplazan chocando unos contra otros con el deseo de arrojar su potencia contra nosotros”. Una de esas noches de agosto, Hurley bajó al hielo con su equipo. “Necesité unos veinte flashes, uno detrás de cada montículo, para iluminar satisfactoriamente el barco. Casi cegado por los destellos sucesivos, me perdí entre los témpanos golpeándome los tobillos y hundiéndome en charcos helados”, anotó en su diario. Las imágenes espectrales del “Endurance” prisionero del hielo dan una idea de la audacia de este fotógrafo para el que no existían tomas imposibles. Finalmente, un sábado por la noche, mientras disfrutaban melancólicos de la música del gramófono, el barco se estremeció como por el efecto de un terremoto. Temblando, se inclinó a estribor. Las alarmas continuas tensaban los nervios. Finalmente, un témpano a babor se rompió y enormes hielos se dispararon desde debajo de la sentina de babor. En segundos, el “Endurance” estaba escorado. Y fue el principio del fin. El agua no tardaría en llegar a la sala de máquinas. “Es difícil escribir lo que siento”, escribía Shackelton. “Ahora el Endurance está crujiendo y temblando, su madera se rompe, sus heridas se abren y va abandonando lentamente la vida en el comienzo mismo de su carrera.”

A partir del naufragio, Shackelton y sus hombres improvisaron un campamento no demasiado lejos del “Endurance”, todavía asomando entre los témpanos. A menudo algunos hombres volvían al barco en busca de pertrechos. En uno de esos viajes Hurley se arriesgó chapoteando en el interior del “Endurance” y sumergiéndose rescató sus latas de película. Shackelton sabía que los esperaba una larga marcha si querían sobrevivir. Instó a sus hombres a despojarse de todo lo que pudiera ser suntuario, por mínimo que fuera. Como ejemplo, Shackelton tiró unas monedas de oro, su reloj también de oro, sus cepillos de plata. De la Biblia que le había regalado la reina conservó apenas las hojas del Salmo 23 y unos versos de Job: “¿De qué entrañas llegó el hielo? Y la blanca escarcha del cielo, ¿quién la engendró? Las aguas están escondidas, como por una piedra/y el rostro de las profundidades está helado”. Arrastrando equipos y botes, sacrificando los perros, escatimando las provisiones, en perpetuas marchas sobre la superficie helada del mar, los hombres se desgastaban queriendo huir de las inclemencias de un paisaje cuya temperatura descendía más de veinte grados bajo cero. El primer campamento fue bautizado Paciencia. El segundo, Océano. El menú diario incluía carne de foca, estofado de pingüino con cacao y té. Los hombres dormían en tiendas empapadas por los vendavales, acurrucados en sacos mojados. En la lealtad a Shackelton se probaba la resistencia mental y física. Shackelton siempre llevaba la delantera. Si encaraban otra marcha, después de agotarse, comprobaban que apenas habían hecho unos pocos kilómetros. El tiempo transcurría siempre igual. Sin embargo, Shackelton no cedía frente a los días de vendaval ni ante las placas que no daban señales de quebrarse para abordar los botes que continuaban transportando, mal dormidos, mal comidos, a la rastra. Esa era la rutina. Finalmente, en abril de 1915, el grupo se embarcó. La navegación entre el viento y las olas los amenazaba con una tragedia inminente. Cuando después de tres días y noches de zozobra arribaron a los acantilados de la isla Elefante, cuando pudieron encontrar una playa propicia, al pisar tierra firme después de 497 días en el hielo sobre el mar, muchos hombres sintieron como el efecto de una borrachera. Si bien la isla representaba una salvación, ninguno había pensado que sería tan hostil y sombría. Shackelton advirtió las tensiones que se soterraban entre sus hombres. Si quería mantenerlos con vida, tenía que mantenerlos en acción. La isla San Pedro estaba a unos mil trescientos kilómetros. Shackelton eligió seis hombres. Lo acompañarían en el “James Caird”, uno de los botes balleneros que conservaban. “La historia de los dieciséis días siguientes es la de una lucha suprema en aguas convulsionadas”, escribió Shackelton. Pero cuando las olas inmensas se sosegaban, entonces sobrevenía un peligro antiguo: la placa de hielo. El 2 de mayo, durante un vendaval de ocho horas, a Shackelton se le presenta una ola gigantesca. “En mis veintiséis años en todos los estados del mar nunca me había enfrentado a semejante explosión del océano”, escribió luego. Después de una calma sobrenatural, el torrente de espuma se abatió sobre el Caird. Sin embargo, aun inundado, el “Caird” salió a flote. En un mar picado, envuelto en la niebla, en los primeros días de mayo pudieron ver dos cormoranes. Era una buena señal, pero todavía les faltaba divisar tierra y dar con un sitio apropiado para recalar. Después de chocar con olas tumultuosas que prometían arrojarlos contra los acantilados de la isla San Pedro, esa tierra que anhelaban era ahora una presencia fatídica. La lluvia, el granizo y la nieve los azotaba. En el anochecer del 10 de mayo condujeron el “Caird” hacia una bahía. Más tarde habrían de enterarse de que un vapor de 500 toneladas había zozobrado con toda su tripulación, víctima del mismo huracán que ellos habían resistido. Los hombres descargaron sus escasas provisiones y se refugiaron en una cueva. Al navegar los límites de la isla San Pedro encontraron, desperdigados, mástiles, fragmentos de mascarones, chapas, remos destruidos en un auténtico cementerio de barcos. También, con esos naufragios habían llegado a ese rincón las ratas. Un amanecer, después de desayunar el ya clásico estofado, endurecidos y casi congelados, admitieron que no tenían otra alternativa que atravesar los filosos picos nevados de la isla para llegar al puesto ballenero más cercano. Escalar, descender, siempre flanqueados por precipicios. En una oportunidad, al encontrarse frente a una pendiente mortal, se abrazaron formando una bola humana para arrojarse al vacío en el descenso por la cuesta nevada. Cuando habían ya agotado sus reservas físicas, tras caminar treinta y seis horas sin descanso, percibieron signos humanos a lo lejos. Barbudos, el pelo sobre los hombros, los rostros deformados y oscurecidos por la intemperie, vestidos con andrajos, ya no eran hombres sino espectros quienes llegaron a la estación ballenera Stromness.