Los libros vienen, constantemente, al mundo, y el mundo va cambiando, lentamente, según van llegando éstos. Su nacimiento hace que trastoque la vida de sus autores y, a veces, la de los lectores. Aunque, por lo general, cuando leemos un libro lo dejamos olvidado en la estantería de nuestra biblioteca; sin embargo, en ocasiones, su lectura aloja en nosotros un poso que produce efecto. Cuando nos gusta un libro, éste nos deja su esencia en nuestro interior. Algo a lo que, naturalmente, no es ajena la Literatura del Mar en todas sus facetas, sino todo lo contrario; ya que los dioses de los mares construyeron los cimientos sobre los que se construyó la actual narrativa. Los buenos libros producen, en quien los lee, efectos que ni tan siquiera pueden predecir sus autores. Nuestra bienvenida, pues, a autores y lectores a éste amplio universo de nuestra Fundación que, mediante las Letras, pretende acercarnos a todos al Mar.
Un cordial saludo. Manuel Maestro. Presidente de la Fundación Letras del Mar,
“El imbécil, cual mujer,
huya y tema la marea,
y en vez del olor de brea,
que respire el azahar:
yo navego el golfo airado,
y lidio cual hombre fuerte:
que una bala me dé muerte,
que tenga por tumba el mar.”
JUAN AROLAS
SANTO, MISIONERO Y NAVEGANTE
Durante éste año, la Iglesia y, en especial, la Compañía de Jesús conmemoran el V Centenario de San Francisco Javier; nacido el 7 de abril en Javier (Navarra) en el seno de una familia noble. Con éste motivo, sus reliquias han viajado a su tierra natal desde Roma: se trata de la sexta visita del brazo incorrupto del patrón de las misiones, que llegaron por primera vez a tierras españolas en 1922, con motivo del tercer centenario de su canonización; en 1949, cuando se cumplían los cuatrocientos años de su llegada a Japón; en 1952, con ocasión del cuatrocientos aniversario de su muerte; en 1965, en la celebración de los 25 años de las javieradas; y en 1990, en los 50 años de éstas peregrinaciones. Con lo que queda patente que el jesuita inquieto, incluso después de muerto, no ha dejado de viajar.
Ya, a los dieciocho años se fue a estudiar a la Universidad de París: lo que no era normal en aquella época, y que, por otra parte, fue providencial pues allí habría de encontrar a un compañero del que pasó a ser uno de sus siete primeros seguidores: San Ignacio de Loyola, con el que hizo voto de absoluta pobreza y resolvió ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera. Labor que comenzó en 1541, al embarcarse en Lisboa para la India, en la primera expedición misional de la Compañía de Jesús. A partir de cuyo momento, a su labor de misionero, se añade la de navegante, pues uno de cada tres días de su existencia los pasó viajando por los mares de uno a otro confín. Tenía 35 años, y el Papa le nombró Nuncio Apostólico en el Oriente, no pudiendo el rey de Portugal lograr que aceptase más que un poco de ropa y unos libros. En el barco, en el que viajaban el gobernador de la India, pasajeros, soldados, esclavos y convictos, inició su labor de catequesis, convirtiendo su camarote en enfermería. Tras un viaje en el que los mareos le hicieron sufrir mucho, incluyendo una escala en Mozambique, llegó a Goa un año después de su partida. Posteriormente, bajo el tórrido sol de Asia, hizo trece veces el viaje a las costas de Pesquería. Como nada le podía desanimar, en una ocasión dijo: “si no encuentro una barca iré nadando”, al ver la apatía de los cristianos ante la necesidad que sentía de evangelizar.
En 1545 partió para Malaca, donde permaneció cuatro meses. Siendo difícil seguirle la pista durante los cuatro años que pasó visitando islas como las Molucas o Ceilán. El otro gran viaje fue el de que proyectó a Japón, en donde lo primero que hizo fue aprender japonés, con el objeto de predicar en ésta lengua. De allí, en 1552, realizó otro gran viaje, que sería el último; ya que el 3 de diciembre murió a las puertas de la China.
Tenía cuarenta y seis años; había pasado once en Oriente; y se estima que había navegado unas 45.000 millas náuticas: algo así como 80.000 kilómetros. Todo un santo, un misionero y un navegante.
LA CULTURA MARÍTIMA SALE DE PASEO
Tres eventos de distinta magnitud, entre otros, han sacado en marzo a pasear la Cultura Marítima, con el común denominador de fomentar entre los españoles la afición por las cosas del mar. Del 29 de marzo al 2 de abril, el Madrid “marinero” celebró la octava edición del Salón Náutico, que ha batido record con la participación de 207 expositores y una superficie de 20.544 metros cuadrados, en los que se han exhibido todo tipo de embarcaciones, celebrándose en paralelo ponencias, simposios y la presentación de libros y los programas de regatas en la Comunidad de Madrid.
El Instituto de Historia y Cultura Naval ha celebrado sus XXXII Jornadas de Historia Marítima, en las que se ha desarrollado un programa centrado en el tema “Después de Trafalgar”, analizando los años que van desde el combate naval hasta el comienzo de la guerra de la Independencia, el mismo ha estado presidido por Teodoro de Leste, nuevo director del Instituto, y han desarrollado distintas ponencias, Emilio de Diego, Hermenegildo Franco, Manuel Gracia, José Cervera y Alejandro Bertocchi.
El capítulo asturiano de la Real Liga Naval Española, en unión de Arsenio Fernández han inaugurado en Avilés, en donde permanecerá abierta hasta fines de mayo, una exposición de enseres e instrumentos náuticos, propiedad de éste último.
NOVEDADES EDITORIALES
Retomando a San Francisco Javier tenemos que Pedro Miguel Lamet lo califica como “El aventurero de Dios”, en la novela histórica que acaba de escribir sobre la vida del jesuita, en la que recoge la aventura espiritual y humana de éste hombre extraordinario, recreando la vida cotidiana, la política, el comercio y la navegación durante el complejo siglo XVI; poniendo de relieve que uno de cada tres días de la existencia del santo los pasó navegando.
En el mismo terreno de la narrativa histórica ha aparecido en los escaparates de las librerías “La ruta de las tormentas” con la que la joven escritora Paula Cifuentes toma la alternativa, recreando el último viaje de Cristóbal Colón por boca de su hijo Hernando, que convive por primera vez con su padre en unos meses de travesía en los que conoce la cara humana y profesional del Almirante.
“El galeón de Manila” es otra novela marítima de Manuel Lozano Leyva, en la que narra la persecución, en 1755, del galeón español San Venancio en su ruta anual de Manila a Acapulco, cargado de tesoros.
Editorial Noray acaba de publicar un nuevo título de Alexander Kent, de la colección Richard Bolitho, titulado ¡Izad la bandera!.La acción transcurre en 1803 cuando Bolitho es llamado para que se anticipe a la estrategia de la flota francesa; pero el conflicto toma un cariz personal entre éste y el contralmirante francés Jobert.
De la misma editorial ha aparecido “Relatos Tabernarios” de varios autores, en la que se recopilan una selección de relatos sobre el mar y sus gentes. Se trata de los 15 premiados en el primer concurso de narrativa breve que organiza La Taberna del Puerto, un foro de Internet centrado en la náutica.
En “Hernán Cortés y la Mar del Sur” Manuel León Portilla se refiere a un aspecto poco conocido de la vida del conquistador de México, que dedicó un prolongado esfuerzo a explorar el océano Pacífico, para lo que mandó una armada a las Malucas, descubrió California y estableció una ruta entre los virreinatos de la Nueva España y el Perú.
“Ultramar Sur” de Juan Salinas y Carlos de Nápoli es un testimonio de la fuga en submarino, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, de 50 jerarcas nazis, con el consentimiento tácito del almirantazgo británico , concebida para que Hitler y sus allegados huyeran, y que degeneró en una fuga sangrienta con un saldo de 5 buques hundidos y más de 500 muertos.
CINE DEL MAR
Los barcos siguen proporcionando tema para el cine. “Cargo” es una producción hispano-británica, que acaba de llegar a nuestras pantallas, para mostrarnos la inestable comunidad que se forma durante las travesías, la tensión que se desata en los espacios cerrados en un mercante, en el que un polizón va descubriendo los entresijos de un barco en el que la tripulación habla poco claro sobre lo que se transporta, y lo que se pretende. El film, dirigido por Clive Gordon, está interpretado por Daniel Brühl y Luis Tosar.
El DVD nos permitirá ver en casa novedades sobre clásicos del mar como: “El cisne negro” de Henry King, película de piratas con un reparto espectacular, en el que figuran Mauren O´Hara, Tyrone Power, George Sanders y Anthony Quinn; También podremos disfrutar con el baile y las canciones de Frank Sinatra y Gene Nelly, los marineros que gozan de sus permisos en “Levando anclas” y “Un día en Nueva Cork”. Y los que lo deseen pueden darse un hartón de macizas y macizos con los 715 minutos de duración de los 4 discos que acaban de aparecer de la serie televisiva “Los vigilantes de la playa”.