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Autor: Ramón Loureiro
Localidad:ferrol/la voz.
La relación de Gonzalo Torrente Ballester con el mar fue mucho más allá de su pasión literaria por todo lo que significan la navegación y los barcos. Y eso es algo que estos días queda muy patente en Ferrol, gracias a la muestra que, como eje central de la celebración del centenario del nacimiento del escritor, alberga el Museo de las Herrerías. Una exposición que permite contemplar con ojos nuevos la pasión por el océano de quien tanto quiso ser marino de guerra, y para su desesperación no pudo serlo.
Abierta al público hasta el día 31 de julio, en la exposición está, como viajando a través del tiempo, la voz de Torrente. Pero también maquetas de barcos que sin duda a él le hubiera gustado ver -lo cierto es que las coleccionaba-; e incluso cuadros sobre el mar de algunos de sus pintores preferidos, como Sotomayor o Felipe Bello Piñeiro. «Esta exposición -señala el comisario de la muestra- supone un acercamiento a la obra literaria de Gonzalo Torrente Ballester; en concreto, al mundo de los barcos y del mar. Lo que es una forma, también, de acercarse a la esencia más verdadera de su Ferrol natal». «Torrente es un producto de esta ciudad -añade José Antonio Ponte Far- y de esta sociedad ferrolana, con sus defectos y virtudes, en su estado más puro. Lo que quiere decir que él siempre va a estar muy preocupado por todo lo vinculado al mundo marítimo».
Hablando de los navíos
«A don Gonzalo -dice- le interesan los barcos que llegan por la ría, le interesan los barcos que se construyen en los astilleros, le interesa la suerte de los barcos ferrolanos que se perdieron en Trafalgar, en Santiago de Cuba, en Filipinas... Barcos cuyas características él conocía detalladamente, porque ni siquiera ignoraba los años de botadura de cada uno de ellos. Hablaba de navíos como el San Juan Nepomuceno , que tuvo un papel tan protagonista en el combate de Trafalgar. Conocía -añade- la historia del San Telmo , del Galatea ... Las historias misteriosas que surgieron alrededor de estos barcos, de muy diferentes épocas». Sostiene Ponte Far que «Torrente sabía múltiples historias de naufragios que había escuchado en las noches de Serantes a aquellos marinos ya retirados, como el Tío Galán, que eran grandes narradores. E incluso tenía una hipótesis sobre cómo podría haberse ganado la batalla de Trafalgar frente a la escuadra del almirante Nelson, corrigiendo las decisiones de Villeneuve».
En la exposición «hemos querido, de hecho, incluir un croquis para dar a conocer en detalle cómo creía Torrente Ballester que debería haber sido la disposición de la escuadrilla de Villeneuve y de Churruca frente a la de los ingleses, para no haber caído derrotados». Yo les recomendaría a todos los ferrolanos y a todos cuantos amen la literatura, que no dejen de visitar esta muestra, porque allí se van a encontrar con textos literarios sacados de distintas obras de Torrente en los que están presentes Ferrol y el mar, y porque allí hay desde cuadros hasta maquetas de barcos que les permitirán ahondar en la identidad ferrolana del escritor.
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