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El Ministerio de Defensa ha dado recientemente a la compañía pública Navantia «un toque de atención» por el «pequeño error» que cometió el grupo de astilleros al colocar «al revés» los motores en el patrullero de altura Infanta Elena, según informaron a Europa Press fuentes gubernamentales. Las fuentes consultadas explicaron que el Departamento que dirige Carme Chacón manifestó a la compañía de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) su malestar por el error técnico de su factoría de Cartagena al ensamblar los dos motores. La empresa naval instaló el motor de babor (izquierda) en estribor (derecha) y viceversa, por lo que tendrá que recolocarlos, después de haber puesto a punto los dos propulsores, todo ello en cumplimiento de un contrato destinado a reforzar el empuje del mencionado buque de guerra y alargar su vida operativa. El error provocó que Navantia no cumpliera los plazos de entrega establecidos después de que el buque fuera entregado para una reparación.
Fuentes de la compañía que dirige Aurelio Martínez admitieron el fallo en la instalación de los motores y subrayaron que no representa un «fallo grave» porque los motores que se acaban de incorporar a la corbeta no son los propios del buque sino que proceden de otro navío y, por tanto, presentan diferencias técnicas y de diseño, lo que hizo que el ensamblaje presentara complicaciones, ahora ya subsanadas.
Fuentes militares explicaron a Europa Press que tanto la Armada como el Ministerio de Defensa han trasladado por diferentes vías mensajes muy similares en contenido al astillero militar por considerar que no se pueden cometer errores de ese tipo, y que esos fallos dañan la imagen de una compañía de alto nivel que ya ha conseguido reconocimiento internacional.
Tanto la institución que dirige el almirante general Manuel Rebollo García como el Departamento que lidera Carme Chacón han dado por buenas las explicaciones ofrecidas por Navantia, que argumentó que este tipo de errores pueden producirse cuando los sistemas de trabajo todavía tienen que ser optimizados para adaptar la compañía a los niveles de eficacia operativa que requiere una firma con una cartera de pedidos más grande de lo previsto cuando fue creada.
Réplica al caso 'Galerna'
La reprimenda de Defensa a Navantia, que se explica en parte porque el Ministerio había pensado en trasladar el patrullero a Somalia para relevar al 'Vencedora' en la vigilancia de los atuneros amenazados por los piratas del Índico, supone un giro de 180 grados respecto a la situación de las últimas semanas.
Así, en mayo fue Navantia la que reprochó a Defensa los problemas que le había acarreado su falta de dinero para completar la gran carena o reforma del submarino S-71 'Galerna' de la Armada española.
La compañía naval paró las obras hasta que el Ministerio libró los diez millones de euros necesarios para acabar la reparación a lo largo de este año, pero la amenaza de cierre planeó sobre veintena empresas auxiliares y la de despido, sobre más de un centenar de trabajadores.
Entre tanto, Navantia trata de corregir su rumbo económico tras perder 80 millones de euros en el último ejercicio. En un foro de alto nivel organizado esta semana en Madrid por la compañía y que reunió a las principales autoridades y expertos en sistemas de armas del Ministerio de Defensa, la Armada y el sector industrial militar, el presidente de Navantia, Aurelio Martínez, achacó las pérdidas a la escasez de personal para afrontar la enorme carga laboral en los próximos veinte meses. Debe entregar doce buques.
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